
En
el santo Rosario se han realizado los desposorios perfectos entre la
virilidad y la ternura. Devoción no regalada a mujeres, devoción de
hombres y luchadores. Debieras saber empuñar el rosario como una espada
y ser capaz de llenar a veces la distancia entre tu casa y el trabajo
con esta arma desenvainada. Sentirás entonces que por las calles en que
hay "guerra" (soberbia, envidia, rencor, violencia,...), pero tú andas
en guardia y vences.
Santo Rosario, devoción antigua y devoción de hoy.
Sin
embargo tú tienes temporadas de racionalismo y aborreces las prácticas
mecánicas. Apelas a ejercicios de piedad conscientes. Rígido y
racionalista. ¿Sabes de sueños? No, no sabes de sueños porque no has
velado el sueño de un enfermo. Tu madre sí que sabe de sueños, en la
noche en que te cuidaba con 40º C de fiebre inconsciente ¿verdad?
Soñabas en voz alta y ligabas mecánicamente palabras: "Que buena eres
mamá", palabras que dichas inconscientemente sobrecogieron de gozo a tu
madre. También nuestra Madre del cielo sabe que no podemos sostener
continuamente la atención. Sabe apreciar el esfuerzo consciente de
recitarlas.
La Virgen primero y luego el Papa han invitado a los
niños (y a mayores de toda condición) a que recen el Santo Rosario, sí
a ellos que son esencialmente distraídos. Y es que Dios es más humano
que los hombres, más sencillo que tantos jóvenes racionalistas.
Bueno
y ¿Por qué María quiere que recemos el Rosario?, ¿Por qué nos lo ha
pedido en Fátima y en Lourdes? Estas preguntas son tanto como
preguntar: ¿Para qué os alimenta vuestra madre con tanto cuidado y
preocupación?
¡Ah, muy sencillo!, al igual que nuestra madre
terrenal quiere que crezcamos y tengamos salud y fuerza para el
estudio, el trabajo y la lucha de la vida, y seamos así hombres y
mujeres útiles, lo mismo quiere hacer MARIA, nuestra Madre del cielo:
alimentarnos fuertes y sanos para el combate de la vida cristiana, para
poder llevar con ánimo, con fe y hasta con amor la cruz de cada día y
así, viviendo en gracia de Dios en este mundo, alcancemos la felicidad
eterna en el Cielo.
¿Qué te parece si pruebas a rezarlo? Al principio... un Misterio cada día, después... el Rosario diario (cinco misterios). Seguro que no te arrepientes.